¿Qué pasa el día que se jubile el operario que lo sabe todo?

La silla vacía y el vacío de conocimiento
Compartir en LinkedIn

En casi cualquier planta de producción hay un perfil reconocible: la persona que lleva quince o veinte años ahí, que sabe exactamente cómo reaccionar cuando una máquina hace un ruido raro, que conoce el motivo real detrás de un ajuste de proceso que nadie escribió nunca en ningún manual. 

 

Es un activo enorme para la empresa, y al mismo tiempo, sin que casi nadie lo trate como tal, es uno de los mayores riesgos operativos que existen en la planta.

 

 

En vuestra planta, probablemente hay dos o tres personas que lo saben todo, y eso es un problema

Es comprensible no ver este riesgo como una prioridad mientras esa persona sigue ahí cada día. El problema no se manifiesta como una incidencia puntual, se manifiesta el día que esa persona se jubila, cambia de empresa o simplemente está de baja varias semanas, y de repente nadie más sabe resolver algo que hasta ese momento parecía sencillo porque siempre lo resolvía la misma persona.

 

Este artículo profundiza en qué es exactamente el conocimiento tácito, por qué su pérdida pasa desapercibida hasta que ya es tarde, qué consecuencias operativas concretas produce, y cómo empezar a codificarlo de forma práctica, sin necesidad de intentar documentarlo todo de golpe.

 

 

El conocimiento tácito no está en ningún manual, y ese es exactamente el problema

Gran parte de la experiencia de un operario veterano no está documentada en ningún procedimiento. Es conocimiento tácito: la intuición para detectar que algo va a fallar antes de que falle, el criterio para ajustar un parámetro fuera de lo estándar, la relación construida con un proveedor concreto que facilita una negociación. 

 

Cuando esa persona se va, esa experiencia desaparece con ella, y los estudios sobre pérdida de conocimiento organizacional señalan la rotación voluntaria y la jubilación como los principales factores de esta pérdida en ausencia de prácticas de retención de conocimiento.

 

Conviene distinguir el conocimiento tácito del conocimiento explícito, que sí está documentado en manuales, procedimientos o instrucciones de trabajo. 

 

El conocimiento explícito se puede transmitir con relativa facilidad a través de formación estructurada, mientras que el conocimiento tácito solo se transmite bien a través de la observación directa, la práctica supervisada, o entrevistas específicamente diseñadas para hacer explícito lo que hasta ahora solo vivía en la experiencia de una persona.

 

 

Por qué este riesgo suele pasar desapercibido hasta que ya es tarde

El conocimiento tácito no se pierde de golpe con una jubilación. Se pierde poco a poco, cada día, a través de pequeños arreglos improvisados, consejos verbales entre compañeros y decisiones que nunca llegan a documentarse. 

 

La mayoría de plantas no reconocen este goteo constante porque no aparece en ningún indicador habitual, y solo se hace visible cuando falta la persona concreta que sabía resolverlo.

 

Hay un sesgo adicional que agrava el problema: mientras la persona sigue en la empresa, su presencia constante actúa como una red de seguridad invisible. Cualquier problema que surja, esa persona lo resuelve, muchas veces sin que quede constancia de que fue necesaria su intervención puntual. 

 

Esto genera una falsa sensación de estabilidad, porque el sistema parece funcionar bien, cuando en realidad está funcionando gracias a una dependencia que nadie ha cuantificado.

El operario que lo sabe todo, sin manual

Lo que ocurre cuando el conocimiento se va con la persona

Cuando desaparece el conocimiento tácito de un puesto crítico, las consecuencias suelen incluir un aumento en la tasa de errores y reprocesos, ciclos de desarrollo o resolución de incidencias más largos, criterios inconsistentes entre distintos operarios para la misma tarea, y una pérdida de competitividad en decisiones que antes se tomaban con más agilidad gracias a la experiencia acumulada de esa persona. 

 

Nada de esto suele atribuirse de forma inmediata a la salida de un empleado concreto, pero el patrón temporal suele coincidir.

 

Un efecto menos evidente, pero igualmente costoso, es el impacto en la moral del equipo que queda. Cuando una persona con mucho conocimiento se va sin que nadie haya absorbido parte de ese conocimiento antes, el resto del equipo suele sentir una presión añadida al tener que resolver, por prueba y error, situaciones que antes se resolvían con una simple consulta. 

 

Esto puede generar frustración y, en los casos más graves, contribuir a que otras personas también decidan marcharse, agravando aún más la pérdida original de conocimiento.

 

 

Cómo se empieza a codificar el conocimiento antes de que sea tarde

El primer paso es identificar qué puestos concretos concentran más conocimiento tácito no documentado, generalmente los ocupados por las personas con más antigüedad o con funciones muy específicas dentro de un proceso crítico. 

 

A partir de ahí, conviene codificar ese conocimiento de forma activa: documentar procedimientos que hasta ahora solo existían de palabra, crear contenido formativo estructurado a partir de entrevistas con esas personas, y grabar explicaciones prácticas en vídeo cuando el conocimiento es difícil de poner por escrito con precisión. 

 

Este trabajo de codificación debe vivir en un sistema centralizado, accesible para quien lo necesite, en lugar de quedar disperso en documentos sueltos que nadie vuelve a consultar.

 

Una técnica que funciona especialmente bien es acompañar a la persona con más experiencia durante su actividad normal, documentando en tiempo real las decisiones que toma y por qué las toma, en lugar de pedirle directamente que escriba un manual desde cero. 

 

La mayoría de personas con conocimiento tácito muy desarrollado tienen dificultad para explicar de forma estructurada algo que para ellas es simplemente intuición, y observarlas en acción suele sacar a la luz más información útil que una entrevista formal sentados en una sala.

 

 

Priorizar sin intentar documentarlo todo de golpe

Intentar codificar todo el conocimiento de la planta al mismo tiempo es un objetivo poco realista y suele acabar en un proyecto que nunca se termina. 

 

Conviene priorizar según dos criterios: qué puestos tienen mayor riesgo de pérdida inminente, por ejemplo por proximidad a la jubilación, y qué puestos tendrían mayor impacto operativo si su conocimiento desapareciera de golpe. 

 

Empezar por la intersección de ambos criterios permite avanzar con resultados visibles en poco tiempo, en lugar de diluir el esfuerzo en un proyecto demasiado amplio desde el principio.

 

 

Medir el tiempo de incorporación como indicador de riesgo

Una forma práctica de saber si este riesgo está bien gestionado es medir cuánto tiempo tarda una persona nueva en alcanzar un nivel de autonomía comparable al de un empleado experimentado en el mismo puesto. 

 

Si ese tiempo es muy largo, o si depende casi por completo de que alguien con experiencia esté disponible para acompañar al nuevo, es una señal clara de que el conocimiento crítico sigue viviendo en las personas y no en un sistema que pueda transmitirlo de forma consistente.

 

Este indicador tiene además la ventaja de ser fácilmente comparable entre distintos puestos y a lo largo del tiempo. Si tras un esfuerzo de codificación de conocimiento ese tiempo de incorporación se reduce de forma medible, se confirma que el trabajo de documentar lo que antes solo vivía en la experiencia de una persona está teniendo un efecto real, no solo generando documentos que nadie consulta después.

 

De la memoria individual al conocimiento compartido

Un diagnóstico gratuito para detectar dónde vive vuestro conocimiento crítico

Ofrecemos un diagnóstico gratuito en el que revisamos junto a vuestro equipo:

 

  1. Qué puestos concentran hoy más conocimiento tácito no documentado, y quién lo posee.

     

  2. Cuánto tiempo tarda una persona nueva en alcanzar autonomía en esos puestos concretos.

     

  3. Qué parte de ese conocimiento podría codificarse en contenido formativo estructurado a corto plazo.

     

  4. Qué pasaría en términos operativos si alguna de esas personas dejara la empresa en los próximos meses.

     

  5. Qué puestos deberían priorizarse primero según su riesgo de pérdida inminente y su impacto operativo.

     

No sustituye la experiencia de nadie. El objetivo es que esa experiencia deje de depender exclusivamente de que la persona siga presente cada día.

 

 

Preguntas frecuentes

¿Cómo identificamos qué puestos concentran más riesgo de conocimiento tácito?

Normalmente son los puestos ocupados por personas con mucha antigüedad, funciones muy específicas, o procesos críticos donde solo una o dos personas saben resolver ciertas situaciones sin depender de un manual escrito.

 

¿Es posible documentar todo el conocimiento de una persona con veinte años de experiencia?

No al cien por cien, y no es realista plantearlo así. El objetivo es codificar la parte más crítica y transferible de ese conocimiento, reduciendo la dependencia de esa persona sin pretender sustituir toda su experiencia acumulada.

 

¿Qué formato funciona mejor para capturar conocimiento tácito, documento o vídeo?

Depende del tipo de conocimiento. Los procedimientos estructurados suelen funcionar bien en documento, mientras que la explicación de gestos prácticos, ajustes o diagnósticos suele transmitirse mejor en vídeo, grabado directamente con la persona que lo domina.

 

¿Este riesgo solo afecta a plantas con personal muy veterano?

No exclusivamente. También aparece en equipos con alta rotación, donde el conocimiento nunca llega a acumularse en una sola persona, pero tampoco se documenta a tiempo antes de que cada persona se vaya.

 

¿Por dónde deberíamos empezar si tenemos varios puestos con este riesgo a la vez?

Priorizando la intersección entre los puestos con mayor riesgo de pérdida inminente, por ejemplo por proximidad a la jubilación, y los que tendrían mayor impacto operativo si su conocimiento desapareciera de golpe.

 

¿Cómo sabemos si nuestro esfuerzo de documentar conocimiento está funcionando de verdad?

Midiendo si el tiempo que tarda una persona nueva en alcanzar autonomía en ese puesto se reduce de forma medible tras el trabajo de codificación, en lugar de limitarse a contar cuántos documentos se han generado.

¿Qué pasaría si tu operario con más experiencia se fuera el mes que viene?

Artículos relacionados

iTopTraining

iToptraining en Digielearning 2025: el evento de referencia del sector e-learning en IFEMA

El próximo 26 y 27 de marzo de 2025, en el Pabellón 5 de IFEMA se albergará el evento de referencia para profesionales del sector e-Learning con la celebración de Digielearning,
Este encuentro reunirá a expertos, empresas y organizaciones que buscan innovar y mejorar sus plataformas de aprendizaje. iTopTraining se destaca un año más como una de las soluciones más avanzadas para la gestión de plataformas LMS y formación online.

Leer más »
España suspende en la formación corporativa por competencias el retraso silencioso que frena a nuestras empresas
Contenidos

España suspende en la formación corporativa

Hay un problema estructural en la empresa española que muy pocos quieren nombrar en voz alta: seguimos tratando la formación como un gasto que hay que justificar, no como un activo estratégico que hay que gestionar.

Leer más »